los patos

Origen del pato doméstico

La mayor parte de razas de pato doméstico provienen directamente del pato salvaje o también llamado ánade real cuya domesticación se remonta más de 2000 años atrás.
De hecho, en la época de los romanos el pato ya se criaba con fines alimenticios, para aprovechar su carne.

No obstante, otras especies de pato han servido para crear los actuales patos domésticos.
El pato criollo o pato de Berbería es originario de América y vive de forma salvaje en el sur de los

Estados Unidos,

México, América Central y América del Sur. La utilidad del pato criollo como animal doméstico se basa en su gran resistencia.
El pato de Carolina (Anas crecca), tampoco proviene de la misma especie que el pato salvaje europeo y vive de forma salvaje en América del Norte, Europa y Asia.

El pato se cría, de forma tradicional, desde hace miles de años en Europa pero, en Asia, la producción de este ave también es muy importante.

Utilidad del pato doméstico

El pato se cría sobre todo para obtener la carne, pero también por sus huevos.

Los huevos de pato son empleados, por ejemplo, en la elaboración de pasteles tradicionales.
La carne de pato es muy apreciada, a pesar de su gran contenido en grasa, por considerarse una carne muy fina al paladar.

Unos productos muy cotizado que se obtienen del pato es el foie gras ( “hígado graso” ) y en menor medida el paté de hígado.

Para obtener el cotizado producto llamado foie gras se somete al pato (normalmente el macho) a una alimentación forzada (se le da la comida, literalmente, por un embudo) a base de alimentos con un gran contenido en hidratos de carbono (sobre todo maíz en grano), durante 15 o 20 días mediante el proceso llamado embuchado o “gavage” en francés.
El paté de pato no es hígado puro ya que se le añade a este producto distintas vísceras, tocino y otras carnes y otros ingredientes, como harinas o leche. Por otra parte, para la fabricación del paté no se somete al animal a una alimentación forzada. Por lo tanto, pese a no ser el paté un alimento tan refinado y exquisito es mucho menos agresivo con los animales.
Sin embargo, el mismo movimiento de defensa de los derechos de los animales está poniendo en peligro un producto tradicional como es el foie gras (los egipcios y los griegos ya cebaban a patos y ocas).
La decisión final queda en manos de los consumidores, que tienen el derecho de elegir que quieren comer, y de las autoridades, que tienen la potestad de hacer las prohibiciones que consideren oportunas, como ha sucedido y sucederá en varios países con el tema del foie gras.

  

En cualquier caso, el consumo de foie gras o de paté se debe hacer siempre en moderación por su considerable contenido en grasas de tipo saturado, colesterol y, naturalmente, en energía. Lógicamente, el foie gras es mucho más graso y tiene más colesterol que el paté por hacerse exclusivamente con hígados engrasados.
No obstante, estos dos productos también tienen, naturalmente, sus ventajas. Los beneficios del foie gras o del paté se basan en su alto contenido en vitamina A, B12, D y E procedentes del hígado (donde se almacenan en el animal vivo). También aporta hierro, fósforo y otros minerales.

  

 

 

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